Mostrando entradas con la etiqueta Jesús. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jesús. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de febrero de 2025

 

Para que todo aquel que en Él cree



La frase “para que todo aquel que en Él cree” aparece en Juan 3:16, uno de los versículos más conocidos y citados del Nuevo Testamento, que dice:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Esta frase es clave para comprender el mensaje central del cristianismo y la naturaleza de la salvación. Vamos a desglosarla para entenderla más a fondo: 

1. "Todo aquel"

Esta expresión resalta la universalidad de la invitación. La palabra "todo" es inclusiva, lo que significa que no hay distinción entre personas o grupos; está dirigida a todos los seres humanos sin importar su raza, cultura, nacionalidad, género o condición social. Nadie queda excluido. La salvación que Dios ofrece a través de Jesucristo está abierta a toda persona.

  • Implica que la oferta de salvación es global: Aunque algunas corrientes teológicas pueden interpretar que la salvación está disponible solo para los elegidos, este versículo señala que la invitación es para todos.

2. "Que en Él cree"

Aquí encontramos un aspecto clave para la comprensión cristiana de la salvación: la fe en Jesús. La frase se refiere a la acción de creer en Jesucristo como el Hijo de Dios, el Salvador. Esta creencia no es simplemente una aceptación intelectual de que Jesús existió, sino una confianza personal en Él como la fuente de salvación y vida eterna.

  • Creer en este contexto significa confiar plenamente en Jesús para la salvación, aceptando que su sacrificio en la cruz es suficiente para perdonar nuestros pecados y darnos vida eterna. No es una creencia vaga o abstracta, sino una fe viva y transformadora que implica una relación personal con Él.

3. La promesa: "no se pierda, mas tenga vida eterna"

El resultado de creer en Jesús es claro: vida eterna. La expresión "no se pierda" implica que, sin Cristo, la humanidad está en un camino de perdición, separado de Dios, y destinado a la muerte espiritual. Pero creer en Él cambia ese destino, ofreciendo a quienes creen, vida eterna: una vida que no termina, que comienza aquí en la tierra (al recibir la salvación) y continúa más allá de la muerte física, en la presencia de Dios para siempre.

  • La vida eterna no es solo una cuestión de duración infinita, sino de calidad: es una vida nueva, transformada, vivida en comunión con Dios, que da paz, propósito y esperanza. Jesús mismo dijo en Juan 17:3 que la vida eterna consiste en "conocer a Dios y a Jesucristo, a quien Él ha enviado".

4. Contexto teológico

Este versículo subraya lo que en teología se conoce como la justificación por la fe. Según el cristianismo, la salvación no se obtiene por obras, mérito personal ni cumplimiento de la ley, sino por la fe en Jesucristo. La obra de Jesús en la cruz es suficiente para salvar a todos los que creen en Él.

  • La fe en Cristo es el medio por el cual recibimos el regalo de la salvación. La salvación no se trata de algo que podamos ganar o merecer por nuestros propios esfuerzos, sino que es un regalo de Dios que se recibe por fe.

5. La invitación universal

Es importante destacar que Juan 3:16 presenta una invitación universal. No es una declaración condicional solo para un grupo selecto de personas, sino para todos. El evangelio de Juan, de hecho, enfatiza constantemente que Jesús vino al mundo no solo para unos pocos, sino para salvar al mundo entero (Juan 4:42; Juan 6:51). Esto nos invita a ver que la salvación está a disposición de todos los que decidan creer.

Resumiendo:

La frase "para que todo aquel que en Él cree" refleja la disponibilidad universal de la salvación a través de la fe en Jesucristo. La invitación es clara y abierta a toda persona sin importar su condición, siempre y cuando acepte a Jesús como su Salvador y crea en Su obra redentora. La fe en Jesús es el medio a través del cual recibimos la vida eterna que Él ofrece.

Esta declaración es central en el cristianismo, ya que establece que la salvación no es por méritos humanos, sino por gracia, accesible a todo aquel que decida poner su fe en Cristo. Es un llamado a todos a responder al amor de Dios, aceptando el sacrificio de Jesús y viviendo en la nueva vida que Él proporciona.

miércoles, 23 de noviembre de 2022

¿HABLÓ JESÚS SOBRE EL PURGATORIO?

 "...se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (2 Tesalonicenses 2:10-12).


No quieres aceptar el evangelio de Jesucristo, ni quieres siquiera recibir y escuchar a aquellas personas que se acercan a ti para hablarte de Jesús, pero sí crees y aceptas a aquellos que te mienten diciendo que hay un lugar intermedio entre el cielo y el infierno, aun cuando Jesús jamás se refirió a dicho lugar. ¿A quién estás creyendo, a Jesús o a la mentira y el engaño a que ha sometido Satanás al mundo? ¿En quién o en qué estás depositando tu fe para ser salvo?

Jesús si habló y muchas veces acerca del cielo como un lugar donde vivirán por toda la eternidad los que creen en él, que han renunciado al mundo, que le han entregado su vida y hoy le sirven con todo su ser (Mateo 10:39; Juan 3:16; 36). Jesús mismo afirmó que iba a preparar lugar para nosotros en la casa de su Padre (Juan 14:2).  El Apóstol Pablo hablando del cielo dijo que “…nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo,” (Filipenses 3:20);  y que estaremos allí por siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16,17).

Jesús tambien habló y muchas veces acerca del infierno, del cual dijo es un lugar donde el gusano no muere y el fuego jamás se apaga (Marcos 9:44-48). Dijo que el infierno es un lugar real, que fue preparado para Satanás y sus ángeles (Mateo 25:41); y que es un lugar de condenación para aquellos que no creen en él (Juan 3:17,18).

El infierno o Lago de fuego, es un lugar donde sufrirán y serán atormentados por toda la eternidad aquellos que se niegan a creer y a obedecer el evangelio de Jesucristo (2 Tesalonicenses 1:8; Apocalipsis 14:11). Allí serán lanzados vivos la bestia y el falso profeta (Apocalipsis 19:20); Allí será lanzado el diablo (Apocalipsis 20:10); allí serán lanzados la muerte y el Hades (Apocalipsis 20:14);  y finalmente, allí serán lanzados también los que no se hallen inscritos en el Libro de la vida del cordero (Apocalipsis 20:15).

Sin embargo, Jesús jamás habló acerca de aquel lugar al que la Iglesia Católica llama "purgatorio", como si lo hizo sobre el cielo y el infierno y de eso hay mucha evidencia bíblica. No creas en esa vil mentira sobre el purgatorio, que lo único que hace es que no te preocupes de tu salvación, que hagas oídos sordos a los que te llegan a hablar de Jesús y que no te preocupes por creer en nuestro Señor Jesucristo, el único que te puede salvar de la condenación eterna en el infierno; porque según esa creencia, igual irás al cielo después de pagar hasta el último centavo por tus pecados en el purgatorio, aun cuando vivas tu vida como mejor te plazca. La creencia en un purgatorio inexistente lo único que puede hacer de ti es condenarte al infierno, más no puede llevarte al cielo.

Amigo, el único en el que debes creer es Jesucristo, él es el único que te puede librar de toda condenación, él es el único que te puede librar de las llamas eternas del lago de fuego. Recuerda que después de morir sólo te esperan uno de esos dos lugares de los que sí habló Jesús: el cielo, para vivir por toda la eternidad o el lago de fuego, donde serás atormentado por toda la eternidad.

". ..está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9:27). Es decir que después de morir al no creyente en Cristo Jesús, sólo le espera el juicio ante Dios que cuya sentencia es ser lanzado al Lago de fuego donde sufrirán por toda la eternidad.

En el día del Juicio ante el Gran trono de Dios sólo se presentarán “los muertos” (Apocalipsis 20:11-15), aquellos que no están inscritos en el Libro de la vida del cordero, que vivieron y murieron en sus pecados; aquellos que por voluntad propia decidieron no creer en Jesús aun cuando Dios les dio la oportunidad de hacerlo, y que sin embargo si creyeron en toda clase de mentira.

Jesús es el único camino que debemos seguir para llegar al cielo; él es la única verdad en la que debemos creer y él es el único de quien podemos recibir vida eterna. La decisión de creer o no creer en Jesús sólo se puede tomar aquí en este mundo y mientras aún estamos en vida, no hay una segunda oportunidad, una vez muertos ya no hay en absoluto ninguna esperanza para nadie.

No creas a los que te digan que aún muertos hay esperanza en el purgatorio, esas personas son instrumentos que Satanás utiliza para llevarte al infierno. Satanás ha cegado tu entendimiento para que no creas en el evangelio de Jesucristo. “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio…” (2 Corintios 4:4). Él es mentiroso y padre de toda mentira “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44)

Si el purgatorio existiese, no crees que Jesús mismo lo hubiese dicho, como si habló del cielo y del infierno; y si no lo hizo es porque sencillamente ese lugar no existe.

Jesús si dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie viene al Padre, sino por mí" Juan 14:6.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” Juan 3:16.

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Juan 3:36.

¿Le crees a Jesús? ¿Crees que sólo Él es el único camino al cielo y el único que nos puede dar la vida eterna? ¿Seguirás rechazando el evangelio de Jesucristo y creyendo en la mentira del purgatorio?

La decisión es solo tuya, decídete a dejar el pecado, el mundo y los placeres mundanales. Decídete a ser parte de la Iglesia de Jesucristo, aquella Iglesia formada por aquellos hombres y mujeres que lo han dejado todo por amor a Cristo, que han creído en su verdad, que le siguen, le sirven y le adoran con todo su ser.

Arrepiéntete de todos tus pecados, entrega tu vida a Jesucristo y acéptalo como tú Señor y único Salvador personal.

Si has llegado hasta aquí es porque el Espíritu Santo de Dios está tocando a tu corazón. No te resistas al llamado del Señor, ábrele hoy mismo tu corazón.

Amén. Que Dios bendiga tu vida y la de los tuyos.